En el siguiente post se presentarán las conclusiones obtenidas (tras una exhaustiva investigación) que tienen como propósito dar respuesta a las siguientes cuestiones planteadas: “¿Qué es un Mapa Mental y por qué funcionan dichos Mapas mentales tan bien como herramientas de estudio?”.
A lo largo de mi investigación me he podido encontrar con que existen numerosas opiniones / creencias acerca de lo que un mapa mental o mind map es realmente, las cuales me han servido como toma de contacto para construir mi propia visión acerca de lo que es un “mapa mental” realmente.
Personalmente, considero que un “mapa mental” es un gráfico (concretamente un diagrama) que de una forma visual contribuye adecuadamente a la simplificación del aprendizaje de una asociación de diversas ideas (dicha asociación de ideas se representa mediante el uso de diversas imágenes, dibujos, colores y palabras clave que permitan la relación de los diferentes elementos partiendo todos del mismo origen: “la idea principal”). Todo ello mediante la representación esquemática de un concepto central (o principal) y la correlación jerárquica del mismo con otra serie de ideas complementarias.
Dichos “mapas mentales” se basa en el uso equilibrado de ambos hemisferios (presentes en los cerebros de todas las personas) y en el pensamiento irradiante.
Para responder a la pregunta de: “¿por que los mapas mentales funcionan tan bien como herramienta de estudio?”, cabe destacar que el hecho de llevar a cabo el proceso de realización de un mapa mental es un sistema de aprendizaje tremendamente eficaz que contribuye a recordar la información del tema para el cual realicemos dicho mapa mental, así como constituyen un medio realmente útil para clasificar la información de una forma visual.
Por otro lado, favorecen la mejora de la capacidad transmisora, lo cual ayuda en gran medida a transmitir de una manera más adecuada la conexión entre diversas ideas, favoreciendo la transmisión de pensamientos, así como el aprendizaje de los alumnos. Además. es una herramienta que contribuye a motivar (en mayor medida) la creatividad de los alumnos, así como les facilita tremendamente el proceso inicial de estudio.
Sin embargo, los “mapas mentales” no solo poseen aplicaciones en el ámbito educativo, sino también en al ámbito familiar y personal. Partiendo de esto, los “mapas mentales” presentan una relevante utilidad como apoyo a la hora de realizar resúmenes, sesiones de “brainstorming”, etc.
Finalmente (y de forma general), la creación de “mapas mentales” nos puede resultar útil de formas muy variadas. En primer lugar, favorece la memorización natural de la información “más o menos compleja” (mediante el uso de un corto número de diferentes gráficos), facilita la comprensión (y por lo tanto, el aprendizaje) de temas difíciles de entender (mediante la organización de diversas ideas y conceptos de una manera sencilla), clarifican de una manera mucho más rápida y visual los conocimientos, que de forma escrita (en la cual sería necesario invertir muchísimo más tiempo para la clarificación de los mismos), contribuye a la mejora de la memoria, así como al trabajo de esta. Simplifica el estudio, la organización y el recuerdo de datos de importancia significativa y, para concluir, resulta tremendamente útil a la hora de realizar presentaciones escolares y laborales.
BIBLIOGRAFÍA
- Maillo, F. (s.f.). Pensar y comunicar visualmente. Material no Publicado.