A continuación les presento un cuento, cuya realización he llevado a cabo tomando como temas principales del mismo: “la conservación de la Tierra” y “la cuarentena por el COVID - 19”, así como, tomando como escenario principal: la pintoresca ciudad representada en una de las obras más conocidas de Paul Klee: “el globo rojo”.
ANA Y LA CUARENTENA
Los rayos de luz entraban de manera progresiva en la habitación, procedentes del hueco presente entre la entrada y la pared, cuya escasa dimensión permitía entrever con gran acierto el interior de la misma. En ella se encontraba Ana, una niña de siete años de edad que, conforme la luz inundaba las entrañas de la habitación, se iba despertando. Cuando la luz alcanzó finalmente su mentón, la niña despertó de su profundo sueño. Abrió lentamente los ojos y bostezó. Hambrienta, salió de la cama y se dirigió exhausta hasta la cocina (situada en el otro extremo de la casa).
Abrió la puerta de la cocina, en ella (al igual que cada mañana) se encontró con sus padres sentados a la mesa, esperándola con el desayuno. En la mesa le esperaba su desayuno favorito: “leche con galletas”. Ana se subió a una de las sillas y comenzó a desayunar. Como cada mañana, su padre estaba viendo las últimas noticias locales (pues en una ciudad como Madrid uno siempre debe estar bien informado). El presentador era un hombre de avanzada edad. “¡Ese hombre es de la edad del abuelo seguro”!, había dicho Ana una mañana y no había cambiado de opinión hasta el momento. Sin embargo, el día de hoy había un ambiente extraño. Al presentador se le notaba preocupado y, quizás, algo cansado. Puesto que eran tiempos difíciles para todos, España (al igual que el resto del mundo) estaba siendo invadida por un virus llamado el “COVID - 19”. Razón por la que el padre de Ana llevaba sin ir a trabajar las últimas semanas. Ana no había acabado su tercera galleta cuando, de repente, su padre le subió el volumen a su televisor. En ese momento, las noticias mostraban como los conocidos canales de la ciudad italiana de Venecia estaban (en este momento) más limpios que nunca, y como los peces habían entrado de vuelta a la ciudad. Aunque este fenómeno no solo había tenido lugar en Venecia, en diversos puertos a lo largo de Italia contaban ahora con la presencia de simpáticos delfines que volvían a las costas gracias a la ausencia de ruido, contaminación y actividad portuaria.
Los padres de Ana se pusieron muy contentos al escuchar la noticia, siempre se mostraban muy preocupados por los niveles de contaminación que estaba alcanzando nuestro planeta y estas noticias eran espectacularmente buenas para ellos. Sin embargo, estas increíbles noticias no podían eclipsar la difícil situación que la familia de Ana estaba viviendo desde ya hace varias semanas. Esta difícil situación estaba fundamentalmente provocada por la “cuarentena” nacional ordenada por el Gobierno, con el objetivo de disminuir el número de contagios de “COVID - 19”. Todos los miembros de la familia (a excepción de Ana, debido a su corta edad) sienten cierta inseguridad con lo que acabará ocurriendo en el país en el que viven, con lo que a ellos mismos podría sucederles…
Sin embargo, tratan de no pensar en ello y mantenerse ocupados (así como distraerse lo máximo posible), a lo largo del día. Todas las tardes le leen a Ana, juegan con ella… por las noches cenan y ven una película. Ana se va a dormir todos los días siendo arropada, momentos antes por sus padres, quienes le aseguran que el día de hoy es un día menos para acabar la cuarentena y que no debe preocuparse por nada.